La Naranja Lola y el pomelo: Cuento Infantil

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La Naranja Lola y el pomelo: Cuento Infantil

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Naranja Lola y el pomelo: Cuento Infantil

A la Naranja Lola le gustaba pasear entre naranjos

Érase una vez, una naranja llamada Lola. Lola destacaba entre todas las naranjas, había crecido entre naranjos de Valencia, estaba orgullosa ya que es donde se cultiva la mejor naranja del mundo, además ella vivía en el naranjo más alto, más grande y el más precioso de todo el campo.

La naranja Lola tenía todo lo que una naranja de Valencia podía desear para crecer: un clima mediterráneo, el sol de levante, abundante agua, un suelo fértil y muchas otras naranjas para jugar.

A la naranja Lola y a las demás naranjas, las cuidaba un campesino muy bueno, las mimaba segando la hierba para que no molestase, podando las ramas que rozaban las naranjas y regando cuando hacía calor.

Al lado del hermoso naranjo donde la naranja Lola, había desde hace bastante tiempo un espacio sin cultivar, un buen día el campesino hizo un agujero en medio de esta zona despejada con una azada.

Todas las naranjas, incluida la naranja Lola, se preguntaron qué finalidad tendría el misterioso hueco.

Seguro que va a esconder un tesoro” – dijo su prima Clementina que vivía en el árbol de mandarino de al lado.

Será para que hagan un nido los pájaros en el suelo en vez de en las ramas de los naranjos, así no nos molestarán los polluelos que siempre están ¡Pío, Pío Pío!, pidiendo comida” – aseguró su otro primo Limonio, que estaba en un limonero grandísimo al otro lado del camino.

No” – respondió la naranja Lola que era muy lista y ya se había percatado de lo que sucedía. “Van a plantar un árbol en ese agujero”, aseguró.

Todas las naranjas, mandarinas y limones se miraron y preguntaron “¿Quien será nuestro nuevo vecino? – con esta duda se hizo de noche e inquietos finalmente pudieron dormir.

A la mañana siguiente acudió el campesino con un cubo del agua fresca y limpia recién sacada del pozo, cogió el cubo y lo vertió dentro de agujero. Las naranjas y la naranja Lola en especial, no despegaban la vista del agujero para no perderse nada de lo que pasaba.

Las naranjas vecinas le preguntaron a la naranja Lola – “Menudo recibimiento de bienvenida le da el campesino, ¿Para qué se moja el hueco?, ahora está con barro y nuestro nuevo vecino se va a manchar todo de lodo”.

La naranja Lola también sabía la respuesta en esta ocasión, muy amablemente les contestó – “No amigas, los árboles necesitan agua para vivir, cuando se plantan en otro sitio, los primeros días son muy delicados hasta que las raíces pueden crecer y tomar el agua del suelo, así que hay que ayudarles regando con más frecuencia que al resto de naranjos, por eso lo ha hecho el campesino.” – mandarinas, naranjas y limones que estaban escuchando quedaron tranquilos.

A mitad mañana regresó el campesino con otro cubo de agua, la azada y un pequeño árbol, sin duda era un cítrico por la forma de sus hojas y las ramas, pero la fruta nunca la habían visto. Era muy grande, más grande que la naranja Navel que era la más grande que vivía en el naranjo de Lola y por supuesto, más grande que una mandarina o un limón. Era de forma achatada, más parecida a la mandarina. Por último, observaron que era de color amarillo como el del limón. Tenían algunas cosas comunes con ellos, pero no era ninguno de ellos, ¿qué era entonces si no era naranja, mandarina o limón?

En esta ocasión, la naranja Lola estaba igual que sus compañeros cítricos, no sabía lo que era. Los demás, miraron a la naranja Lola y le dijeron en voz baja – ”psit psit, naranja Lola, pregúntale como se llama”.

La naranja Lola, preguntó – “Hola me llamo Lola, bienvenido a este hermoso campo de naranjos, ¿cómo te llamas?

Me llamo Pomelio”.- contestó la fruta.

Y… ¿qué clase de fruta eres?» – volvió a preguntarle la naranja Lola.

Pues soy un pomelo, dicen que a mucha gente no le gusto porque dicen que soy muy grande y amargo” – respondió con voz un tanto triste el pomelo.

¿Un pomelo?, pues he oído que estás lleno de salud, vitalidad y con muchos minerales y vitaminas” – dijo la naranja Lola.

Si yo soy muy bueno, pero la gente me ve tan grande que les asusto y no quieren jugar conmigo” –  afirmó Pomelio.

No te preocupes Pomelio, conmigo, todas los demás cítricos y en este huerto, seguro que te lo vas a pasar de cine. Además, el campesino que nos cuida es muy bueno” – afirmó con voz segura la naranja Lola.

¿De verdad?, ¿y siempre podré jugar con vosotros?” – consultó Pomelio.

Si, de verdad” – replicó la naranja Lola.

Y a partir de entonces, todos, todos, naranjas, mandarinas y limones, jugaron con el pomelo Pomelio, disfrutando del sol, del campo y de la brisa.

Puedes imprimir y colorear a la Naranja Lola